SÁNCHEZ VS GÓMEZ: SIMPLEMENTE MÉXICO VS PUERTO RICO

El 21 de agosto de 1981 el Hotel Cesar´s Palace de Las Vegas, Nevada se convirtió en el escenario de una de las peleas más memorables entre un boricua y un mexicano. Denominada como “La Batalla de los Pequeños Gigantes” fue una pelea que dio emoción y buenos recuerdos en el mundo del boxeo.

Se enfrentaron dos leyendas del boxeo, Salvador Sánchez y Wilfredo Gómez, quién subió de peso para poder participar; el ganador se titularía como campeón mundial peso pluma del Consejo Mundial de Boxeo y más allá de eso también estaba el orgullo de cada nación. Don King Productions, Inc. era la encargada del cobro de las entradas y el pago a los pugilistas.

La pelea estaba pautada a 15 rounds. Ambos boxeadores transmitían aires de superioridad y de tener asegurada la victoria, los aficionados hacían barra apoyando a su favorito. Una vez sonó la campana, Wilfredo dio el primer paso con determinación y arrinconó a Salvador contra las cuerdas tras darle varios golpes. Inicialmente se creía que sería él quién dominara el encuentro pero aunque Sánchez no era fugaz con sus puños, si era cauteloso para destruir a sus rivales; una vez demostró esto, se notó que sería suficiente para ser quién ahora tomara posesión en el cuadrilátero.

En el primer asalto Sánchez le dio a su oponente un fuerte golpe que instantáneamente hizo que cayera a la lona y aunque intentó sostenerse de las cuerdas, su caída fue inevitable y mientras caías recibió un golpe en la cara.


“Sánchez me sorprendió con un golpe a la mandíbula, y cuando me levanté, sentí que estaba mal. Luego de esa caída, él me propinó como veinte golpes en la cara y me puso mal. Nunca me pude recuperar de esa caída. Aun así yo peleé con el alma y con la vida porque quería ganar”, expresó Wilfredo tras la contienda.


Gómez se levantó completamente aturdido pero supo defenderse y cuándo llegó el segundo round lo demostró, ahora la pelea se había convertido en una verdadera batalla. Los asaltos continuaron pero era evidente el desgaste físico del boricua, su rostro empezaba a llenarse de sangre, su ojo izquierdo estaba casi cerrado y su pómulo inflamado.

Cuando empezó el octavo asalto, los golpes por parte de Sánchez eran cada vez más seguidos y contundentes. En una serie de derechazos y zurdos, Gómez cayó por segunda vez en el cuadrilátero y con valentía se incorporó nuevamente pero el árbitro filipino, Carlos padilla decidió ponerle fin a la pelea, declarando a Salvador Sánchez como triunfador.

Muchos consideraron este encuentro como la vitoria más grande entre un mexicano y un puertorriqueño.

Trágicamente a casi un año de cumplirse el primer aniversario de esta legendaria pelea, Salvador Sánchez falleció en un accidente de tránsito. Este emocionante combate se convirtió en su sexta defensa de título. Desde entonces se celebra anualmente el Festival Salvador Sánchez, exactamente para la fecha de aniversario del fallecimiento. Wilfredo Gómez ha sido invitado especial de todos los festivales celebrados y fue nombrado gran mariscal por la familia de Sánchez en tres ocasiones, honor que el boxeador de Puerto Rico ha aceptado.

Este encuentro sigue siendo parte de la historia del boxeo 37 años después de haberse celebrado y en cada aniversario está vigente el recuerdo de como dos grandes pugilistas marcaron un hito sobre el cuadrilátero.

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