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El Ultimo Día del Campeón Pedro “Rockero” Alcázar

Por Ludo Saenz para Notifight.

Un día lunes, 24 de junio de 2002, el ex campeón mundial supermosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), el panameño Pedro “Rockero” Alcázar, falleció en la ciudad de Las Vegas, Nevada, Estados Unidos.

Ese lunes, Alcázar fue encontrado inconsciente en el baño de su habitación, en el hotel casino MGM Grand, por su entrenador, Rafael Laso, en horas de la mañana y poco más tarde falleció en el hospital Desert Springs.

Dos días antes, el 22 de junio de 2002, sábado en la noche, Alcázar perdió su título mundial OMB y su única pelea en el ring, ante el gran campeón mexicano Fernando “Cochulito” Montiel, por nocaut técnico en el sexto asalto, en una reyerta realizada en la Arena del MGM Grand, que represento la atracción especial del Barrera vs. Morales 2.

Inmediatamente después de la pelea con Montiel, Pedro Alcázar fue declarado sano por los médicos del ring, sin signos visibles de cualquier trauma o daño cerebral.

El domingo, 23 de junio, por la mañana, conversé por teléfono con su manejador y mi amigo, Rogelio Espiño, quien me pedía lo acompañará, con Alcázar y el matchmaker, Francisco “Frank” Cornejo, para que les diera un tour por la ciudad de Las Vegas, tomando en cuenta que estaba familiarizado con el lugar, por múltiples peleas que cubrí periodísticamente, hasta ese momento, en esta ciudad. Los tres, Alcázar, Cornejo y Espiño, jamás habían estado en Las Vegas.

Como a las 10 de la mañana nos encontramos los cuatro en el lobby del MGM Grand, donde ellos se hospedaban. Yo me hospedaba, al otro lado de la calle, en el entonces hotel casino San Remo (después Hooters, ahora OYO) y los cuatro tomamos el tren monorriel, que salía del mismo MGM Grand, hasta su ultima parada (en ese entonces), a un costado de los hoteles casinos Bally’s y Paris.

Después de caminar por la entrada del Bally’s, en donde Alcázar se tomo una foto con una figura de cera de la muy popular comediante y actriz, Woopie Goldberg, procedimos hasta el hotel casino The Venetian, en donde atravesamos su majestuoso vestíbulo, hasta llegar al sendero de sus famosas tiendas, “Grand Canal Shoppes”, en donde se disfruta del esplendor y lujo, con vistas de replicas exactas de paisajes de la ciudad veneciana, con góndolas y todo. Pedro Alcázar estaba de muy buen humor, cantaba, se reía mucho, se distraía visitando los bazares y hasta realizo algunas compras modestas.

Kochul Montiel rinde emotivo homenaje a Pedro Rockero Alcázar
Francisco Valcárcel (presidente de laOMB) y Fernando ‘Cochulito’ Montiel en la tumba de Pedro ‘Rockero’ Alcázar

De allí procedimos caminando hacia el norte, por el Strip de Las Vegas, hasta pasar cerca del actual hotel Wynn, quizás el mejor hotel de Las Vegas en la actualidad, que en ese entonces aún estaba en construcción. Desde allí, cruzamos la enorme avenida del Strip, en Las Vegas Boulevard, pasando por el hotel casino Circus Circus (no entramos), hasta llegar a la imponente edificación de Las Vegas, el emblemático hotel casino Stratosphere, con su torre de observación, la más alta de todo Estados Unidos.

Contrario a la creencia popular, que algunos irresponsables reportaron, Pedro Alcázar jamás se trepo ese día en el “Big Shot”, que era el famoso juego mecánico-neumático de diversión, al tope de Stratosphere, no apto para cardiacos, que te subía y te bajaba a altas velocidades, a mas de 280 metros de altura. Lo que si hicimos fue subir, en elevador, hasta el tope de la torre, para almorzar en el icónico restaurante “Top of the World” (Cima del Mundo), en donde nunca olvido que Frank Cornejo se tomó una sopa de pollo (quizás creyendo que sería como un sancocho) y que Pedro Alcázar se comió una hamburguesa gigante, con papas fritas, mientras el restaurante giraba 360 grados, mostrándonos las espectaculares vistas del valle de Las Vegas. Este fue el último almuerzo del campeón mundial panameño.

Saliendo del Stratosphere, tomamos un taxi hasta la calle Fremont, en el histórico downtown de Las Vegas, en donde todo comenzó para esta afamada urbe del juego y el pecado, en donde se encuentran los casinos y hoteles más antiguos. Para mí, fue el recuerdo más grato de “El Rockero” ese día. Estaba super feliz. Visitamos casi todas las atracciones. Nos reímos mucho de los prostíbulos, en medio de los casinos (No…no entramos). A Pedro le encanto las diversas tiendas de souvenires, donde compro bastante recuerdos y regalos para su familia. Particularmente, no olvido que Alcázar le llamo la atención una maquina tragamonedas miniatura de plástico, que compro y que más nunca soltó. Como un niño, vivaz y con juguete nuevo, Pedro metía monedas y tiraba de la palanca, una y otra vez, reía, cantaba, esperando su suerte. Nadie sospechaba en lo más mínimo, ni Espiño, ni Cornejo, ni yo, el tipo de suerte que le esperaba a Pedro Alcázar en menos de 12 horas.

Después de toda una tarde en Fremont y una mini cena informal dentro del vetusto casino hotel Golden Nugget, comiéndonos unos populares “prime ribs” y “hot dogs”, poco antes que cayera la noche, tomamos otro taxi que nos regresó al Strip, precisamente en el casino hotel Treasure Island, donde pudimos disfrutar del show gratuito de los piratas (que ya no lo hacen) y Pedro lo gozo bastante, con el ruido de los cañones que disparaban los barcos y los corsarios que se daban con todo con sus espadas . Allí, después que termino el show, en la oscuridad de la noche y con cientos de turistas caminando a nuestro alrededor, fue cuando fui honrado en hacerle su última entrevista al campeón (que aún tengo en mi poder). También, fue allí donde me tome una foto con Pedro, que muy posiblemente fue su ultima foto en vida.

La entrevista se sintió muy espiritual, muy personal y Pedro Alcázar jamás mostro compunción, ni lastima propia, por perder su titulo mundial. Al contrario, estaba lleno de optimismo y planes para el futuro. Era joven, solo tenía 26 años de edad y estaba lleno de vida, experiencia y talento. No me cabe la menor duda, hasta el día de hoy, de que Pedro Alcázar hubiera vuelto a ser campeón del mundo.

Caminamos hacia el sur el resto del trayecto del Strip, por el lado oeste de Las Vegas Boulevard, pasando por el famoso hotel casino Cesars Palace (de grandes peleas) y las impresionantes fuentes del hotel casino Bellagio, hasta volver a cruzar la avenida y retornar al MGM Grand. Fue un día espectacular y de enorme enriquecimiento profesional y personal, para un joven ingeniero, que aspiraba a ser periodista especializado en el deporte del boxeo.

Casi a las 7 de la noche de ese domingo, en el “parking lot” del MGM Grand, como buenos panameños, nos despedimos los cuatro con un fuerte abrazo. Mi vuelo salía de vuelta a casa a San Luis, Misuri, en unas cuantas horas, así que debía apresurarme hacia el aeropuerto. Pedro fue especialmente agradecido conmigo con su adiós. Su sinceridad y humildad me conmovió. Hasta hoy me inspira y me recuerda lo que es importante, lo que vale la pena. Tengo mas recuerdos de ese día. Pero comparto solo esto hasta ahora. Ya son 18 años desde su partida, pero se siente como ayer. Se que a la familia del boxeo panameño aun le duele, fue demasiado lo que perdimos ese lunes en Las Vegas.

 ¡Descansa en Paz Nuestro Campeón!

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